Sobre la respiración

1) Me gustaria saber en qué consiste eso que en la filocalia hablan acerca de la respiración. Si bien, sabemos que el Nombre debe acompañar la respiración y los latidos del corazón, en la filocalia se habla de retener la respiración, se habla de un ejercicio psicofísico…. ¿en qué consiste este ejercicio?

Bueno, espero su respuesta.

Estimado Hermano , invoco a Jesucristo para responderte.

Cualquier aspecto de la oración de Jesús que se intente abordar debe vincularse con su fin, es decir, con el objetivo de su práctica: vivir en la presencia del Señor.

Desde muy antiguo, los monjes advirtieron la dificultad que entrañaba el movimiento continuo de la mente. Se buscaba un determinado estado interior y este se hacía elusivo o lográndose no podía fijarse.

Comprendieron que siguiendo el vaivén de influencias dispares, la mente fluía sin interrupción.    Ya fuera por los movimientos orgánicos, por influjo del ambiente o por acción de la memoria que mutaba en imaginación diversa; este ir y venir impedía la paz del alma.

Inmersos en la soledad del desierto, silenciado lo externo; vigilaban con atención el infierno interior y distinguieron diferentes relaciones. Diferenciaron la relación entre respiración y flujo mental y entre imágenes y emociones y entre imaginación y respiración, iluminando los senderos que les habían ocultado la agitación y el devenir en lo cotidiano.

Comprobaron que si disminuían la frecuencia de su respiración, también se reducía el número de los pensamientos. Y vieron que era más sencillo menguar el ritmo respiratorio que luchar contra el constante surgir de las imágenes.

Numerosos anacoretas entonces, dedicaron su intención a hacer constante la respiración y la asociaron con la oración de Jesús. Unificaron cuerpo y mente en base a respiración y oración.        A una debía corresponderle la otra. Algunos repetían la frase de la oración junto a cada inspiración del aire y volvían a repetirla con cada espiración. Otros, repetían la frase una sola vez, dividiéndola entre la inhalación y la expulsión del aliento.

También hubo quienes, no logrando ni siquiera con eso la concentración de la atención en la oración, prefirieron retener un lapso de tiempo prudencial el aire inspirado dentro de su pecho, a fin de que esta sujeción hiciera regresar la atención al propósito planteado.

Cada una de estas prácticas psico-físicas tuvo sus seguidores y fueron adaptándose a las particulares idiosincrasias y dificultades que hallaron en el camino. Como siempre y en todas las cosas sucede, hubo quienes hicieron de tal o cual forma un ídolo; trastocando las valoraciones, convirtieron lo accesorio en una cosa importante y desplazaron lo esencial hacia un sitial secundario.

La diversidad fue la norma, porque muy distintas somos las personas. En la misma Filocalía pueden observarse estas diferencias entre unos y otros. Porque estaban aquellos a los que no les ayudaba intentar controlar el flujo respiratorio y lograban mas fruto reteniendo directamente los pensamientos, oponiéndoles la oración de Jesús mediante vehemente repetición mental.

Y también estuvieron aquellos otros que lograron la permanencia mediante la exclusiva atención al órgano del corazón, asociando los latidos a la frase de la oración o más comúnmente al Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Pero todos ellos buscaban un punto de fijeza, un lecho en el cual anclar la intención hacia Dios y el recuerdo de Dios.

En la profundidad de sus cuevas, en medio de la inmensidad de los páramos, rodeados de silencio exterior, aquellos monjes se enfrentaron a los demonios del mundo interno con temor y temblor y nos entregaron su legado.

Nosotros hoy, en medio del tumulto de las ciudades y del ajetreo de incontables espejismos, podemos utilizar las mismas herramientas y los mismos senderos.

No es ocioso reflexionar sobre como el Espíritu que entra y sale del cuerpo alimenta el fuego del corazón que se inmola en cada invocación a Jesucristo.

2) ¿De qué forma se adecúa la oración de Jesús al ritmo respiratorio?, por favor respóndame lo más gráficamente posible. Muchas gracias por su respuesta.

Trato de contestarte esta pregunta sobre la respiración.

Respiración y movimiento mental son lo mismo. Y he aquí, que movimiento mental y emociones son lo mismo. Por tanto, la respiración, la mente y la emoción forman un continuo inseparable en la práctica.

Las personas lo diferenciamos según el órgano de manifestación del fenómeno, pero eso es una diferenciación para mejor comprender la experiencia. Nos decimos: Esto es un pensamiento, esto un sentimiento y esto es respirar. Sin embargo, en la experiencia, son lo mismo. A un pensamiento agitado le acompaña una respiración alta, corta y alterada de la misma índole y emociones afines al tipo de imágenes que se estén produciendo. Basta recordar aquella ofensa del pasado con nitidez, para que observemos las correspondencias en la respiración y las emociones.

Por cierto, nada esta aislado en nosotros. Todo relacionado. Así que no sorprende que los latidos del corazón también se encuentren enganchados con esto de las emociones y la presión arterial y demás consecuencias biológicas. Hay quién serena la respiración para calmar su mente, corazón y sentimientos. Otros, tratan de recrear emociones bondadosas para producir las consecuencias deseadas. El camino de la oración de Jesús, da la primacía a la unificación de los contenidos de la mente.

Se comienza por descartar la multitud de pensamientos, haciendo centro en la repetición del Nombre de Jesucristo, en el marco de una frase de oración o con la sola palabra. Esta paulatina unificación de la mente, produce luego una rítmica respiración, serenos sentimientos y una mayor percepción del músculo cardíaco, que es el verdadero centro de la atención y la ciudadela del alma. En nuestra cultura, se identifica a la persona con la mente y eso es un error. Si tenemos que situarnos debemos referirnos al corazón. Por eso esta oración lleva al encuentro con uno mismo, en Dios, cuando corazón, respiración y Santo Nombre se fusionan.

Pero eso es para otro momento. Respondiendo finalmente la pregunta: En general, ha de empezarse por la tranquila repetición de la frase de la oración (mental o vocal) y luego, se descubrirá una relación inmediata de esta repetición con el ritmo respiratorio que ya habrá encontrado su cauce.

Como supe decirte en otro mail, cada alma tiene sus particularidades y es posible que algunos prefieran y les sirva empezar poniendo la atención en la respiración para luego imprimirle encima de ella el Santo Nombre. Son modos. Leer la Filocalia (mejor compendio existente sobre la oración de Jesús) es asistir a diferentes formas, que a veces parecen contradecirse. Nada de eso. Es solo que somos todos diferentes en algunas cosas e iguales en otras. Por eso, es difícil ser perseverantes en este camino sin orientación personal, particular. Aún con las limitaciones que nos son propias, esa carencia tratamos de paliar.

Te saludo y a tus hermanos invocando a Jesucristo, fuente de verdadera paz.

Texto propio del blog

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