Abandonar el temor

Abandonar el temor

El temor es la anticipación del mal.

Merced a la imaginación, anticipamos los posibles escenarios del acontecer futuro. Cuando este suponer se hace con signo negativo, engendra el temor.

El temor en el cuerpo produce contracción, tensión diversa. En la mente ansiedad, inquietud, un clima de desasosiego que exacerba la previsión.

Esta forma de vivir temiendo, configurada en etapas de formación y debido a una equivocada forma de educación o a sucesos traumáticos que no se han podido reconciliar, proyecta también la imagen de un “Dios – Juez” en el cual la bondad y el amor quedan relegados.

Una cosa es el miedo y otra el temor. El primero, nace desde lo instintivo del cuerpo y está allí como reacción refleja en pos de la preservación, como defensa ante el peligro inminente. El miedo moviliza al cuerpo, brinda agilidad en la huida, aumenta la fuerza física, amplía los sentidos que se tornan avezados.

En cambio el temor es de naturaleza psicológica, deriva de lo imaginativo; muchas veces sucede lo que temíamos porque inadvertidamente lo generamos. No debemos basar nuestra conducta en el temor. Debemos observarlo, ver como va y viene agitado por oleadas especulativas, la mayor parte de las veces sin base cierta.

Y ¿que se puede hacer ante una conducta habituada al temor? ¿Cómo librarse de ese modo de mirar y de actuar que lleva al encerramiento y la crispación?

Sin duda que ese cambio será un proceso, un camino hacia la liberación y no un rapto repentino. Pero en ese caminar hacia la libertad, mucho se puede aprender.

Volvemos al tema de la fe, del que hablamos al iniciar con el tema de la acedia.

¿Que creo? ¿Creo en Dios providente, Padre de amor, que me ha traído a la vida con un designio que ha de irse develando más cuanto más anhele hacer su voluntad? ¿Creo en el poder salvador de la bondad, de la misericordia y del amor infinito que vive en Dios?

Porque quién eso cree no ha temer. Pero… ¿Cómo creer cuando esta fe se muestra ausente? Un paso inicial para fortalecer la fe consiste en observar con atención lo que Dios ha creado. No dar por sentado que ya se ha visto la obra de sus manos.

Es preciso darse un tiempo para contemplar con recogimiento aquella flor que brota en la pequeña planta del balcón. Poner toda la atención en la sedosidad de sus pétalos que se abren con gracia y sutileza, que desnudan los estambres y prometen el néctar. Fijarse con actitud reverente en los dibujos crípticos que trazan las nubes, enlazando colores irreproducibles aún en la más magistral de las paletas.

Respirar hondo, sentir la vida que el aire da animando el cuerpo. ¿Que es esto Señor que invisible y fresco me alimenta?

Es preciso tomar conciencia de que existimos y del misterio que en ello se encierra. Estar aquí, viviendo, cobija un significado. Develarlo a través de la observación de lo que acontece es una tarea sagrada. Nada existe ni sucede sin sentido. Aceptar esto nos permite el posterior descubrimiento.

Cada vez que uno se encuentre a si mismo temiendo, invocar el Nombre de Jesucristo, atender al acto de búsqueda que vive en la invocación misma y desde allí hacer frente a lo que viene. Nada puede afectar a quién a puesto su refugio en el imperecedero.

¡Aleja el temor, toma la fe y nutre con ella un corazón valiente! La gesta es cotidiana, la caridad una épica, la subida del monte puede ser leyenda íntima, oculta y personal junto a Aquél que ve en lo secreto.

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Texto propio del blog
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7 pensamientos en “Abandonar el temor

  1. “Aceptar esto nos permite el posterior descubrimiento”: “Si alguien me abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos” dice el Señor.
    Gracias hermanos por este texto que se transformó en oración y me llevó a un momento y espacio sublime. Realmente la “subida del monte puede ser leyenda íntima, oculta y personal junto a Aquél que ve en lo secreto”.
    Gloria al Padre, al Hijo y su Santo Espíritu.

  2. Gracias por este hermoso comentario que nos abre los ojos y nos da serenidad y paz frente a la inquietud interior. verdaderamente caminamos como ciegos e interpretamos las cosas con ojos humanos. Descubrir el amor de Dios es maravilloso.

  3. Estimado hermano en Cristo, gracias, muchas gracias por este precioso comentario, que he imprimido de inmediato para aprenderlo de memoria. Uno de mis mayores defectos es tener un continuo temor que me abruma y paraliza, aumentado en estos tiempos que en España vivimos con los continuos mensajes de intranquilidad e incertidumbre.
    Espasua

  4. “Nada existe ni sucede sin sentido…” y “nada puede afectar al que ha puesto su refugio en el impercedero” parar, ser consciente de la vida que vive en mi, darme tiempo, ir despacio….he aquí el sentido de la vida

  5. Gracias por èstos pensamientos sobre el temor y de còmo ¨Dios lo borra de nuestras vidas, en especial a travès de la Oraciòn de`l Santo Nombre de Jesùs………..

  6. Existen tantas pruebas pero con este tipo de lectura nos trasmite y ayuda a fortalecer nuestra fe y nuestra esperanza, Díos quiere que creamos en El y no nos desesperemos, solo en la fe y en la esperanza dejamos de lado el temor, la ira, la impaciencia, la falta de perdon y muchos pecados más. Danos más fuerza y esperanza, te Amo Jesús.

  7. Excelente recordar que el que ama no debe temer, que en el nombre de Jes’us encontramos todo lo que necesitamos, paz, tranquilidad y esperanza aún en la tormenta, en las pruebas de cada día. Bendito el Señor que nos dejó su Santo nombre.

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