Cultivo

Cultivo

Estimado hermano, te saludo invocando a Jesucristo, nuestra esperanza cierta de vida eterna. Es motivo de alegría tomar contacto contigo.

Respecto a lo que me comentas del trabajo, en cuanto a la dificultad para conservar la oración de Jesús en tu interior ante tantos estímulos diversos, te aconsejo utilizarlos a tu favor, convirtiendo esas dificultades en escalones para acercarte al fin que nos hemos propuesto:

Construir un templo interior al abrigo de las vicisitudes del mundo en donde permanezcamos recogidos en silenciosa alabanza. Esa es la meta.

Me dices que suena el teléfono, que llega un cliente, que te reclaman de más allá… usa toda irrupción como una señal propicia para la repetición del Nombre. Haz de cada estímulo un recordatorio para repetir la frase de la oración de Jesús.

Y lleva la atención hacia ti mismo buscando la distensión corporal que servirá de barrera física ante la hostilidad y la presión del medio laboral en el que actúas.

En tu emoción cultiva la mansedumbre que el evangelio proclama, intentando aceptar lo que suceda con una actitud de confianza en las disposiciones de Aquel que ha creado todo lo existente.

Esta emoción de suave y tranquila alegría, que es característica de los mansos, va unida a una actitud de relajación muscular y de respiración profunda. Hay que aceptar que lo mental se expresa de manera gestual y en la estructura corporal y que del mismo modo, lo que surge de lo físico da forma y estimula la naturaleza síquica.

Recuerda también que no hay ámbito que sea ajeno a la manifestación de lo sagrado. En cualquier momento y lugar puedes adoptar una “disposición litúrgica”; entendiendo por ella a un modo de ubicarse el corazón frente a los demás y a los sucesos.

Y aunque no pueda definir precisamente esa manera, me aproximo si digo que esa actitud trata de redimir cualquier evento que ocurra impulsándolo hacia Dios.

Se trata de ir develando el significado y la enseñanza que se muestra en todo transcurrir y de ir adecuándose a lo que se intuye como parte del plan divino.

Y ¿qué sería cultivar la mansedumbre? Este cultivo consiste en generar un espacio de tiempo entre lo que ocurre y mi reacción. En ese lapso, observar como lo espontáneo suele producir respuestas de similar índole a la del estímulo que la generó.

Así, si nos agreden agredimos o nos enojamos; si nos desatienden buscamos la atención, si nos adulan nos envanecemos…

Si logramos introducir un espacio entre el suceso y nuestra respuesta a él, podremos recordar la enseñanza de la regla de oro, en la que Cristo nos impulsa a tratar a los demás como quisiéramos ser tratados; (Mateo 7, 12) y entonces adecuar nuestra conducta al ideal que nos nutre.

Para ello claro, es un buen símil la imagen del cultivo, para el que se requiere paciencia, dedicación y atención a las condiciones del ambiente.

Dejo para posteriores intercambios las preguntas que me formulas acerca de la diferencia entre alma, espíritu y corazón, que te ha suscitado la lectura de Hesiquio de Batos.

Te mando un abrazo fraterno invocando a Jesucristo.

Texto propio del blog

Adaptado de intercambios por mail

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Un pensamiento en “Cultivo

  1. Hermoso comentario Mario…, sobre todo en lo referido a esa “disposición litúrgica” o a esta actitud de confianza en Dios, nuestro gran “Hortelano”, como le gustaba llamarlo Santa Teresa de Jesús en un simil que ella pone al hablar de la oración (Vida cap.11, 6). Una actitud tan propia de la mansedumbre evangélica y sus bienaventuranzas (Mt 5, 5). Asocio tal mansedumbre a una de mis parábolas favoritas, si no la que más: la de la semilla que crece “sin que el hombre sepa cómo”…; dormido o despierto, sabe que Él se ocupa…(Mc 4, 26-29). Lejos y más allá de toda interpretación -tan habitual hoy por desgracia – de “dejadez”…, es aquí donde yo ubico la imágen del “cultivo”: en la actitud de abandono del corazón en Dios, por amor. Un corazón, por otro lado, habitado por el Espíritu, el cual ora sin cesar dentro de cada uno de nosotros.
    Es aqui donde quiero poner mi confianza y la “recitación” de Su nombre…

    Saludos, amigo, desde el sur de España
    Fabiola

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